domingo, 12 de marzo de 2017

jueves, 2 de marzo de 2017

Antología Anual de EnR 2016




Todos los años, la Asociación de escritores en red (EnR) publica, en papel, una antología con textos de los socios. 

En este enlace, podéis descargar gratuitamente el PDF con la selección de este año. Además de mi contribución: «El despertar de los sentidos», «Propósito y consecuencia», « En un pueblo de la Rioja del que si quiero…», encontrareis relatos y poemas de mis compañeros que son, os lo aseguro, grandes escritores y poetas.

No os defraudará.




jueves, 8 de diciembre de 2016

Wall Street


Nueva York se había despertado con la noticia de la desaparición de Ted Blackwell, afamado bróker y experto bursátil, en extrañas circunstancias.
Desde que, con catorce años, Ted vio la película Wall Street, tuvo claro que su meta en la vida era la de convertirse en el mejor agente de bolsa. Quedó deslumbrado por ese mundo de lujo y placeres, inalcanzables para él, que mostraban los fotogramas. No pararía ante nada ni nadie. Como decía Gekko, personaje interpretado por  Michael Douglas: «La codicia… es buena, es necesaria y funciona. »
Recién acabada su carrera de Económicas, comenzó a trabajar en IGNDO, una acreditada agencia de valores, como analista. Pero tras años de duro trabajo  y sin posibilidad de ascender, decidió abandonar la empresa y ofertarse como agente por cuenta propia. Estaba harto de realizar estudios sobre compañías, visitar empresas, hacer análisis económicos… aportar clientes para que esos ladrones con mocasines, como él los llamaba,  se llevaran el mérito y el dinero.
Los inicios no fueron tan  fáciles como creía. Se vio inmerso en un círculo vicioso del que no sabía cómo salir. Sin una cartera de clientes importantes era imposible obtener crédito y prestigio. Y sin prestigio nunca lograría la confianza de inversores. Estuvo a punto de tirar la toalla hasta que Liam D' Angelo se cruzó en su vida y le abrió el camino hacia la cima de Wall Street.
Liam D' Angelo era un mafioso que precisaba blanquear el dinero obtenido de la prostitución y las drogas. No podía recurrir a los bancos de inversión convencionales, muy regulados tras algunos escándalos relacionados con la manipulación de cotizaciones. Y acudió a Ted, un auténtico desconocido en el mundo financiero pero que parecía conocer resquicios legales beneficiosos para sus intereses. La asociación entre ambos fue buena. Las inversiones eran arriesgadas pero con muy buenos dividendos. Ted era brillante y con unos nervios de acero que le ayudaban a soportar la presión de las subidas y bajadas de la bolsa. Poco a poco fue ganado popularidad y clientes. Se sentía importante, poderoso. Con solo pulsar una tecla del ordenador podía hacer ganar a sus clientes millones… o perder, que fue lo que finalmente ocurrió.
Los inversores le denunciaron por mala praxis, pero Liam D' Angelo fue más allá y le amenazó de muerte si no le devolvía su dinero. Ted temió por su vida. La única salida que se le ocurrió  fue contarle a la policía la verdad de todo lo que sabía sobre las actividades de D' Angelo. A cambio, el fiscal le prometió inmunidad y una nueva vida como testigo protegido. Pero cuando la patrulla fue recogerlo para ir al juzgado no lo encontró.

Una amarga carcajada rompió el silencio del desierto. A dos metros bajo tierra, enterrado en un ataúd, Ted Blackwell aceptó su destino. De nada servía golpear, arañar la madera ni gritar… Lo había intentado todo. Apenas le quedaba aire para respirar. Ted era consciente, en su delirio,  de que su final estaba próximo. «No si en el fondo la cosa tiene su gracia. Jajaja… Como encuentre en el Más Allá, a aquel  que dijo eso de que la verdad nos hace libres, me va a escuchar.»


lunes, 5 de diciembre de 2016

martes, 9 de agosto de 2016

Hablamos con Mari Carmen Azkona


Entrevista realizada por la editorial Mundopalabras, con motivo de la publicación, en su sello Blanco y Negro, de «En el silencio de los puntos suspensivos».
Pequeña biografía que te interese destacar
Desde pequeña, mi amor por la literatura creció exponencialmente al número de páginas que leía, en las que encontraba, a través de  los personajes, una fuente inagotable de historias cuyo  empuje, lucidez e inspiración abrieron mi mente a la vida. Ante todo, para mí, la literatura es conocimiento e intercambio.
               
Estoy inscrita en la plataforma y grupo de comunicación digital Netwriters, en la Asociación Plaza Nueva Idazleak y en la Asociación de Escritores en Red Marqués de Bradomín, en la que tengo alojado mi blog.

He publicado varios relatos en antologías, revistas literarias e internet. En 2012 publiqué mi primer libro en solitario, «Patchwork», y en el 2016, con mundopalabras.es, «En el silencio de los puntos suspensivos», en el que ofrezco una panorámica de mi narrativa.

¿Cómo definirías en un máximo de cinco líneas de qué trata tu libro y por qué deben comprarlo los lectores?
Partiendo de los seis interrogantes, que toda historia debe contener: qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué, se despliega un universo temático, variado y comprometido, que transita entre lo veraz y lo verídico. Porque, al fin y al cabo, cualquier ficción no deja de ser una gran mentira que alberga en su interior algo de verdad.
¿Cuál es el principal objetivo que te planteaste con la escritura de esta obra?
Hay un objetivo que siempre tengo presente a la hora de escribir. Como escribió Enrique Gracia Trinidad, gran poeta y autor de las ilustraciones que acompañan cada capítulo de este libro:
«Escribir por si alguien, algún día,
tiene un dolor de corazón idéntico
o sufre una alegría semejante».

¿Qué es para ti ser escritora? ¿Te cuesta utilizar esa palabra para definirte?
Me ha costado mucho tiempo definirme como tal, incluso aún siento vértigo al pensarlo… Pero he de admitir que sí soy escritora, está en mi naturaleza. De otro modo no se entendería esa necesidad que tengo de buscar aquello que, como dijo Saint-Exupéry, es invisible a los ojos y mi deseo de traducirlo en palabras.
¿Qué ha sido lo más bonito y lo más difícil de todo el proceso de publicación de tu libro?
Lo más bonito: cada uno de los pasos que se han dado hasta ver el resultado final y el aprendizaje que eso ha supuesto para mí.
Lo más difícil: el miedo a que cada decisión tomada no haya sido la acertada.
¿Les aconsejarías a otros escritores que se embarcaran en la aventura de la autoedición?
Esta es mi primera incursión en el mundo de la autoedición y no creo ser un buen referente, pero si es el camino para alcanzar su sueño, ¿por qué no?
¿Cuál ha sido tu experiencia con mundopalabras.es?
Muy buena. Era una experiencia nueva para mí y los nervios juegan malas pasadas. Sin embargo, el equipo de mundopalabras.es, con extraordinaria profesionalidad, me asesoró durante todo el proyecto, hasta despejar mis dudas. Con tan solo unas pequeñas directrices, supieron comprender qué es lo que yo quería.
 ¿Qué sentiste cuando tuviste el libro entre tus manos?
Verlo, sentirlo, olerlo… son tantas las emociones que se desatan en ese momento. Nervios, miedo, emoción, alegría… y mucha satisfacción.
¿Algún consejo para escritores que están empezando?
Uno que me dieron a mí cuando comencé a escribir: olvidar todo lo leído, para volver a leer de nuevo pero con otra mirada: la de un escritor. Cada lectura debe ser una lección de escritura.
Tu principal fuente de inspiración es… el día a día.                                  
Para llamar a las musas nada como… no se las puede llamar, son díscolas e imprevisibles. Solo pido que, como dijo Picasso, me pillen trabajando cuando aparezcan.
Tu lugar preferido para escribir… ninguno en especial. Es el acto de escribir el que convierte cualquier espacio en mi lugar favorito.
¿Prefieres el día o la noche?, ¿el silencio o algún sonido de fondo? Mentalmente estoy más activa de día, pero es por la noche cuando vuelco a papel toda esa actividad. Y en completo silencio.
¿Libro electrónico o libro en papel? Como lectora utilizo los dos formatos y creo que es bueno que coexistan. Sin embargo, como escritora sí siento la necesidad de dar una extensión física a lo que escribo.
¿Alguna superstición? A la hora de escribir, ninguna. Sin embargo, sí reconozco tener unas cuantas en la vida diaria como, por ejemplo, no pasar por debajo de una escalera o abrir un paraguas en espacios cerrados.
Un sueño como escritor/a… Nunca perder la capacidad de disfrutar escribiendo.
Tu escritor/a favorito/a… Son tantos que cuesta seleccionar uno. En prosa, Víctor Hugo y Pessoa en poesía.
Un personaje literario que te cautivara especialmente… El sombrerero loco de «Alicia en el país de las maravillas».
La novela que te hizo llorar… «El médico», de Noah Gordon.
Por último, nos gustaría conocerte un poquito mejor, ¿te animas a responder a nuestro apartado “muy personal”?
Tu comida favorita es… las patatas en cualquier forma; ya sean guisadas, fritas, al horno o en tortilla.
Serías capaz de insultar si… se agrede a los más débiles.
Tu ciudad favorita es… para inspirarme cualquiera, todas tiene algo que mostrar. Para vivir, mis dos villas: Bilbao y Portugalete.
Lo que te hace más feliz… la sonrisa de las personas.
Lo que más odias de este mundo… la intolerancia, la xenofobia, la discriminación… todo aquello que atente contra la dignidad de las personas.
Una manía personal…  creo no tener ninguna en especial.
¿De qué te disfrazarías en una fiesta de disfraces? Me gusta tanto disfrazarme que no tengo preferencias por ninguno en especial.
Ahora mismo estás leyendo… «Demasiado ruido», de Javier Abasolo.