sábado, 3 de julio de 2010

HACIA EL AGUA




















Hacia el agua

Hoy el mar
entra por mi ventana.
Cortina de bruma
que lo inunda todo.
Aire con olor a sal.

Tul que difumina contornos
y deja espacio a la imaginación.

No veo tejados,
ni edificios que recorten horizonte.
Siento la paz de la montaña
caminando hacia el agua.



sábado, 19 de junio de 2010

LA ALACENA






















La alacena


Tras un cristal opaco, lejos de miradas indiscretas, esconde el alma secretos,
recuerdos, silencios... Retazos de una vida ordenados en los estantes de una alacena.

Lleva de un lugar a otro de la memoria imágenes, sin olvidos ni ausencias,
protegiéndolas del paso del tiempo que amarillea las hojas .

Escolta los pensamientos por un camino de preguntas. Y los guarda, junto a sueños y
promesas, en el fondo de un porvenir que transita entre esperanzas y sueños de certeza.

En los días grises recoge miedos y desencuentros, los encierra bajo llave y, cuando las
sombras se convierten en luz, los libera en el sonido del viento.

Ella es la única capaz de abrir los goznes de la puerta, impecable en mi pasado y
mi presente.

Ella…el alma.


jueves, 3 de junio de 2010

LLUVIA Y ARENA


Lluvia de tiempo


El futuro transformado en lluvia de tiempo y arena errante
empuja al presente hacia el abismo de un embudo de cristal.
















Arena errante

Arena acunada por el viento donde deja el océano su rastro de sal.
Arena de fuego que la Tierra extiende como bálsamo sobre sus heridas.
Arena sagrada de dioses y titanes donde habita el misterio de la eternidad.
Arena sigilosa que guarda la antorcha del pensamiento en ciudades perdidas.
Arena del desierto que el viento mezcla con las cenizas dormidas del volcán,
uniendo en la costa lo que el mar pretende separar.

Arenas errantes de mis tarros de cristal.



sábado, 22 de mayo de 2010

FRONTERA

















Frontera


El silencio,
idioma común
que une
un poema
y mi silueta.

Queda rota
la frontera
que separa
las luces
de las sombras.


sábado, 8 de mayo de 2010

DIARIO DE PIEDRA
















Soy la guardiana descendiente de los antiguos druidas. Desde los albores de los tiempos, el planeta ha sido habitado por personas destinadas a cuidar del mundo, puesto en las irresponsables manos de los hombres. Somos un pueblo antiguo que vive vigilante ante la llamada de la Madre Tierra. Para nosotros, las montañas, ríos y valles son sagrados. De la naturaleza sacamos la magia y la sabiduría que nos permite mantener el equilibrio de la energía, sin la cual, la vida, tal y como la conocemos, dejaría de existir.

Igual que las piedras nos hablan, al paso de los siglos, de antiguas civilizaciones, la Tierra contiene un ingente tesoro por descubrir.

El tiempo,
escultor caprichoso,
deja al descubierto
la evolución de la vida,
uniendo, en un instante,
el pasado y el presente,
en un diario de piedra
escrito por la Tierra.

Y así, la vida,
cautiva de las palabras,
rompe su silencio.

El paso del tiempo y la erosión han dejado al descubierto un libro de piedra. Este diario intimo, escrito por la Tierra, comenzó a escribirse hace millones de años en el fondo del mar. Corales, conchas y minerales son la tinta utilizada para escribir con delicadeza y detalle cada hoja. Entre sus líneas del tiempo aparecen algunos de los capítulos más importantes de la historia natural de nuestro planeta: la extinción de los dinosaurios, el nacimiento de los Pirineos, cambios climáticos... información valiosísima para quienes sepan leerla.

De este modo el planeta nos va revelando la evolución de la vida escondida en su interior. ¿Sabremos encontrar la totalidad del mensaje, valorarlo, descifrarlo? Quizás, algún día. Queda aún tanto por saber, tanto por aprender.

Arrancando lascas con un cincel…
la vida,
cautiva de las palabras,
rompe su silencio de piedra.



jueves, 22 de abril de 2010

BÚSQUEDA


















Búsqueda

El discurso del pensamiento
repetía:
“Pon los pies en la tierra
del presente.
Y mira, lentamente,
el atlas de respuestas”

Pero la geografía
encuadernada
no es fiel a la realidad.

Y un viento helado,
escondido en los restos
del invierno,
arrancó las hojas
de mi búsqueda.

Y me dejó perdida.
A la intemperie.



domingo, 4 de abril de 2010

LA TRANSICIÓN

Edificios de oficinas en construcción, inmensas torres de espaldas al cielo... Ése es el horizonte que diviso desde aquí, desde este rincón de honor apartada del quehacer diario. Los nuevos compañeros me miran con indulgencia desde sus mesas de trabajo, como quién mira a quien fue y ya no es nada. Para ellos solamente soy una reminiscencia del pasado a la que hay que tolerar. Es normal. Porque ellos son los dueños del mañana. Y el mañana es una promesa que se quiere cumplir.

Yo también tuve sueños. Pero pasa el tiempo y te das cuenta de que esos sueños ya no te pertenecen, son de otros. Si me hubieran conocido en otros tiempos...
Antes de la transición yo era imprescindible. Mi trabajo, impecable. Todos los papeles y documentos, incluso los de carácter secreto, pasaban por mí. Mi presencia era requerida en todas las reuniones y en todos los negocios.
Sí. La transición de la máquina de escribir al ordenador me dejó relegada al recuerdo. Pero sigo viva físicamente como adorno en una oficina o en un hogar. Y espiritualmente en la memoria de algún escritor que acarició sus sueños con mis teclas o en un joven que introdujo su futuro, por triplicado y con papel de calco, entre mis rodillos o, aquel estudiante que...Tantas y tantas historias que quedaron aprisionadas en mi memoria, que acariciaron mi cuerpo.